jueves, 5 de septiembre de 2013
Desleal
Desde las sienes grises abono mi peaje.
Mientras, grito a la pústula que me impone el autismo
y mis sangrientos dedos arañan el abismo.
Aferrándome al grito que condena mi viaje,
al desdén de mis actos conscientes, a mi engaño,
aprieto mis agallas cuando el asco me asiste.
La repugnancia lame sus pechos si se viste
del flujo de mi sexo en el placer hogaño.
Con figuras oníricas se mancilla mi rostro,
irónico estertor en un coito fugaz.
Sobre su camiseta blanca de Pertegaz
deja manchas mi semen, preludio de calostro.
Si despechado huí, desencantado vuelvo
y de mi falsedad tan sólo yo me absuelvo.
lunes, 2 de septiembre de 2013
Haití
Con paletas de espuma,un pincel de sargazos
perfila el litoral de tonos ocres
y le dibuja el rostro con la bruma;
entinta de azafrán con sus brochazos
los sienas en los médanos de arena;
difumina los verdes de esperanza
con los matices rojos
de la sangre; sus lágrimas de pena
tatúan del añil de la bonanza
un ébano de vidas
que sufren la inclemencia de su estirpe
y lavan sus heridas
con el amargo légamo del llanto.
La mar es el bosquejo
que conforma el retrato del espanto
en la tierra olvidada por la suerte
donde solo se vive tras la muerte.
viernes, 23 de agosto de 2013
Reliquum
Sangre, sudor y lágrimas desprendeel hombre ante el cercano apocalipsis;
un final de vorágine en elipsis
del caótico embate de la mar.
Se acerca sigilosa la masacre
de todo ser que viva del oxígeno
a causa del maléfico y toxígeno
residuo que desprende el albañar.
Como en el caballero andante y triste
que arremete iracundo a los molinos
-hay gigantes, ¡pardiez!, en los caminos-
será nuestro quebranto el elixir.
Y seremos borrados de la historia
por necios, ponzoñosos e ignorantes.
¿No escuchamos los gritos alarmantes
de los seres que pugnan por vivir?
domingo, 4 de agosto de 2013
Un viejo ante el espejo
Y yo, ante el inclemente y cruel espejo,
examino mi rostro ya curtido,
surcado por arrugas, dolorido;
me devuelve la imagen de un ser viejo.
Y me veo ante el fúnebre cortejo.
El recuerdo del tiempo que he vivido
me deja en cierto modo malherido,
ya no cabe el engaño en mi reflejo.
Por eso de mis actos me arrepiento,
al ser de mis maldades yo consciente.
Y tan sólo me queda sufrimiento:
El miedo a derrumbarme ante el presente,
la ya cercana muerte, que presiento.
Si acaso, Dios dirá; soy su paciente.
---------
examino mi rostro ya curtido,
surcado por arrugas, dolorido;
me devuelve la imagen de un ser viejo.
Y me veo ante el fúnebre cortejo.
El recuerdo del tiempo que he vivido
me deja en cierto modo malherido,
ya no cabe el engaño en mi reflejo.
Por eso de mis actos me arrepiento,
al ser de mis maldades yo consciente.
Y tan sólo me queda sufrimiento:
El miedo a derrumbarme ante el presente,
la ya cercana muerte, que presiento.
Si acaso, Dios dirá; soy su paciente.
---------
Inexorable,
dúctil, cruel espejo
examinas
mi rostro consumido,
surcado
por arrugas, dolorido,
de
imagen me devuelves la del viejo.
El
recuerdo del tiempo ya vivido,
inminente
mi fúnebre cortejo,
es
el amor odiando mi reflejo; *
por
mis actos me dejas malherido.
Se
desnudan mis huesos, y la paz
extirpa
la ruindad de mi inconsciente;
ya
no soy el que fui en el pasado,
y
es mi voz la palabra más procaz
para
llamar a Dios en el presente;
soy
los rancios jirones del pecado.
Soy
el ángel alado
de
la muerte, patética mortaja,
un
mustio Mefistófeles de paja.
sábado, 22 de junio de 2013
Yo
Yo
soy lo opuesto al caballero andante;
la
piedra de una fría catedral;
un
mísero consuelo agonizante;
los
restos de pasión del animal;
la
brisa inconsistente de un señuelo
que
purga con el fuego su dolor;
las
lágrimas que enjugan el pañuelo
con
restos alevosos de un amor;
el
agua de un océano rabioso
que
azota su inclemencia por la vida
en
el acantilado de una herida
a
causa de su espíritu celoso.
Soy
la euforia del grito entre la bruma;
el
sargazo perdido en la marea
y
calafateado en pez y brea
que
pierde su conciencia entre la espuma.
domingo, 16 de junio de 2013
Deseo
porque tiembla mi cuerpo de avidez
al admirar tu hermosa desnudez,
que es incluso la envidia de Afrodita.
Se
desatan mis ansias pues me excita
tu sexo, que me causa la embriaguez.
tu sexo, que me causa la embriaguez.
Es
mi cuerpo un tablero de ajedrez
y
tú la dama blanca que lo habita.
Es
tu boca más dulce que la miel
y
tus senos son llamas de lujuria;
son
tus dedos las cerdas del pincel
que
quiere dibujar con suave curia
sobre
el lienzo que forma con mi piel
el
amor que apacigüe nuestra furia.
viernes, 12 de abril de 2013
Mujer
Mujer
Tiene,
mujer, tu espíritu
y
toda tú, la luna como abrigo.
Tienes
en la voraz razón la herida,
y
en la batalla diaria, tu castigo.
Es
tu sangre de hielo,
portadora
del fuego en tus entrañas.
Tus
manos son guadañas;
y
siega los depósitos del cielo
tu
primigenio vientre,
único
paradigma del futuro,
del
amor incondicional y puro,
de
la abnegada entrega
plena,
siempre en constante ebullición,
mezclando
raciocinio e intuición.
Y
una sola pregunta:
¿cuándo
habrá de llegar, serena y firme,
la
ansiada libertad a redimirme?
..............................................................
Perdóname,
mujer
Perdóname,
mujer,
el
más ferviente anhelo,
el
único motivo para ser,
de
este hombre miserable.
Tú
formas la razón de mi existencia.
Si
soy en ocasiones detestable,
ajeno
a los dictados de conciencia,
es
exclusivamente por la historia
escrita
por el hombre
que
dicta la ilusión en
la memoria.
Ignoro
si merezco remisión,
no
solo son palabras
vacías,
las escribe el corazón
atormentado,
vano
y
cobarde, vencido por la herida
que
le causa la ofensa de su mano
alzada
contra el alma de la vida.
No
merezco perdón, pero lo pido.
lunes, 1 de abril de 2013
Castigo
Tiene
en el miedo el demonio su fuerza;
tiene
en el fuego el demonio el tesón;
tiene
el demonio el calor que refuerza
todas
las cosas que son sinrazón.
Tiene
mi pecho el demonio escondido;
tiene
mi espíritu ardor que no calma
porque
maldije el amor requerido.
Tiene
el demonio completa mi alma.
Tiene
el castigo razón en su empeño
porque
la muerta lo fue por mi mano.
Tiene
el Eterno fruncido su ceño
pues
blasfemé como vil cortesano.
Tiene
en la Estigia Caronte su bote
para
llevarme al demonio de dote.
miércoles, 27 de marzo de 2013
Vagabundos
domingo, 10 de marzo de 2013
Mujer
Tiene,
mujer, tu espíritu
constancia
y sacrificio como vida,
![]() |
| Abrazando el mundo |
y
toda tú, la luna como abrigo.
Tienes
en la voraz razón la herida,
y
en la batalla diaria, tu castigo.
Es
tu sangre de hielo,
portadora
del fuego en tus entrañas.
Tus
manos son guadañas;
y
siega los depósitos del cielo
tu
primigenio vientre,
único
paradigma del futuro,
del
amor incondicional y puro,
de
la abnegada entrega
plena,
siempre en constante ebullición,
mezclando
raciocinio e intuición.
Y
una sola pregunta:
¿cuándo
habrá de llegar, serena y firme,
la
ansiada libertad a redimirme?
........................................................................................
![]() |
| Lágrimas |
Perdóname,
mujer,
el
más ferviente anhelo,
el
único motivo para ser,
de
este hombre miserable;
Tú
formas la razón de mi existencia.
Si
soy en ocasiones detestable,
ajeno
a los dictados de conciencia,
es
exclusivamente por la historia
escrita
por el hombre
que
dicta la ilusión en
la memoria.
Ignoro
si merezco remisión,
no
solo son palabras
vacías,
las escribe el corazón
atormentado,
vano
y
cobarde, vencido por la herida
que
le causa la ofensa de su mano
alzada
contra el alma de la vida.
No
merezco perdón, pero lo pido.
lunes, 25 de febrero de 2013
Niños
Niño
Despierta
el niño al sonido
que
produce el sonajero;
unos
ojos que le miran
y
una caricia al cabello,
tras
la sonrisa sincera
de
alegría del abuelo,
le
indican que en este mundo
dispondrá
por un momento
de
un límpido y puro amor
más
grande que el universo.
“No
están tus padres, chiquillo,
descansan
entre los muertos;
pues
la guerra fratricida
se
los llevó con su hierro.
Cuando
llegue la amargura,
no
le queda mucho tiempo
porque
yo también me iré,
Niño
del oro
con
agua tintada en sangre.
Naciste
en la tierra fértil
donde
el pueblo pasa hambre,
y
te entregó la fortuna
la
suerte de tus iguales.
Te
hizo el frívolo destino
esclavo
de los infames.
La
avaricia de occidente
al
ver tu ubérrimo valle
sembró
la cizaña en él,
se
enriqueció condenándote.
y
el enemigo, tu hermano,
hirió
tu cuerpo de infante.
Brilla
el oro en las entrañas
de
la patria de tus padres;
y
a ti te quedó un muñón
en
pago a los miserables.
Niña
Suena
en la noche un gemido
implorándole
a la vida,
rompe
el silencio en un ruego
impregnado
de agonía
la
chiquilla sin su himen.
Pues,
con la conciencia limpia,
en
el Asia angelical,
donde
es la suerte asesina,
cede
un padre al occidente
las
virtudes de su niña.
Por
unas piezas de cobre
la
desnuda de amatista,
ajeno
a la perversión
del
ansia de un alma indigna.
La
riqueza en los aromas
se
pudre con la inmundicia
de
quien vende la pureza
en
la paupérrima India.
Lágrimas
de niño
Acuna
en un carrito a la muñeca
la
pequeña en el patio del colegio,
con
mimo le coloca la rebeca
creando
de esta suerte el sortilegio.
El
niño que a su vera tira un dado
para
darle en la tierra la patada
la
mira de reojo, consternado,
porque
evoca a su madre en la alborada:
“Abrígate,
chiquillo, que hace frío,
no
salgas sin tomarte el desayuno...”.
Y
piensa: “adiós, mamá”, y llora el crío,
perdidos
sus recuerdos, ya ninguno.
Sigue
el juego, le llega la pelota,
la
patea con ansia y con pericia...
Ya
nunca más tendrá, su vida rota,
en
el alba, el amor de la caricia.
miércoles, 20 de febrero de 2013
Sobre la mar
Son llagas de salitre, mar hipnótica,
las heridas del tiempo sobre el hombre
anclado en los recuerdos; cuyo nombre,
arrinconado en una paz narcótica,
jamás has pronunciado. No hay olvido
en la memoria uncida por la brea;
sí nostalgia de aliento en la marea
y gotas de añoranza en el tañido
de las olas al brusco acantilado.
El regusto agridulce de saliva
y de algas navegando a la deriva
remolca los azares del pasado
negándole el espacio a la amargura.
Yo retorno a los fondos abisales,
al hogar, a redimirme de los males
e iniciar una nueva singladura.
.........................................

Porque he nacido en la mar
llevo salitre en las venas.
Curtido por la intemperie,
puse mis pasos en tierra
en busca del horizonte;
inicié una nueva senda
por un camino vacío.
Sentía la boca seca
y añoraba los sargazos;
así retomé mis huellas
y hasta la costa volví,
a mi patria verdadera.
Ya me acarician las olas
heladas con la tormenta.
Porque he nacido en la mar
llevo salitre en las venas.
Resguardan tus arrecifes
las costuras de las velas
de aquellos que naufragaron.
Los barcos que te navegan
y surcan tus soledades
llevan impresas con brea
indelebles cicatrices
del embate, por su ofensa,
de tu brava acometida.
Eres, piélago, la esencia
inexorable e hipnótica
que conforma mi materia.
Porque he nacido en la mar
llevo salitre en las venas.
las heridas del tiempo sobre el hombreanclado en los recuerdos; cuyo nombre,
arrinconado en una paz narcótica,
jamás has pronunciado. No hay olvido
en la memoria uncida por la brea;
sí nostalgia de aliento en la marea
y gotas de añoranza en el tañido
de las olas al brusco acantilado.
El regusto agridulce de saliva
y de algas navegando a la deriva
remolca los azares del pasado
negándole el espacio a la amargura.
Yo retorno a los fondos abisales,
al hogar, a redimirme de los males
e iniciar una nueva singladura.
.........................................

Porque he nacido en la mar
llevo salitre en las venas.
Curtido por la intemperie,
puse mis pasos en tierra
en busca del horizonte;
inicié una nueva senda
por un camino vacío.
Sentía la boca seca
y añoraba los sargazos;
así retomé mis huellas
y hasta la costa volví,
a mi patria verdadera.
Ya me acarician las olas
heladas con la tormenta.
Porque he nacido en la mar
llevo salitre en las venas.
Resguardan tus arrecifes
las costuras de las velas
de aquellos que naufragaron.
Los barcos que te navegan
y surcan tus soledades
llevan impresas con brea
indelebles cicatrices
del embate, por su ofensa,
de tu brava acometida.
Eres, piélago, la esencia
inexorable e hipnótica
que conforma mi materia.
Porque he nacido en la mar
llevo salitre en las venas.
martes, 19 de febrero de 2013
El Guerrero Galáctico
Va una frivolidad. Primera temporada de "Las aventuras y desventuras del Guerrero Galáctico".
“Pe
Cuatro Quince” está desactivado
y
la nave navega a la deriva;
falta
la gravedad, y, desgraciado,
acudo
a mi extinción definitiva.
Tengo
además dolor en el costado
-el
alien me lisió con su agresiva
furia
de odio febril y despiadado-,
me
falla la conciencia cognitiva;
pero
aún no he perdido la esperanza,
porque
enviará al marciano al otro mundo
mi
desintegrador multipolar,
y
así tendré cumplida mi venganza.
Yo
seguiré de estable vagabundo
en
esta guerra pírrica estelar.
........................
Más
del guerrero galáctico
Dispara
el alienígena y acierta,
causándome
una herida en el ombligo.
Me
toca a mí: “ya estás, criatura, muerta;
al
final ha llegado tu castigo”.
Y
tengo mis sentidos en alerta,
usaré
para huir del enemigo
el
agujero negro como puerta,
el
siniestro portal será mi abrigo.
Mi
fiable nave indómita espacial
me
aleja del peligo en sus narices;
contra
el alien será mi bien su mal
-evitaré
caer en más deslices-,
aunque
de esta contienda sideral
solo
tengo en el cuerpo cicatrices.
.............................................................
La
última batalla del guerrero galáctico
Ahora
llega el fin de mi aventura
en
la primera y última batalla.
Viajaré
por el tiempo sin premura
en
mi astronave hecha con quincalla.
Soporté
el cautiverio y la tortura
de
un atroz alienígena canalla.
Lo
apiolé cuando huí de su captura,
y
se extinguió por mor de la metralla.
El
soldado galáctico lo sabe:
Solo
debo encontrar el punto frágil
del
enemigo oculto, punitivo
usar
los propulsores de mi nave
y,
con una maniobra en todo ágil,
disparar
mi misil siguiendo vivo.
..................................
El retiro del guerrero galáctico
Pero, será posible, otro villano
que se acerca; malditos invasores.
Pues sabrán lo que vale el ser humano:
¡Venga, vamos, venid a mí, traidores!
Dispara con el láser el marciano,
anula los aéreos propulsores;
y es igual, pues le venzo por la mano,
con el mío le acierto en los motores.
Se acabó, yo he ganado la pelea.
Toca la vuelta a casa por el tiempo,
curarme el sano cuerpo malherido;
me espera la minina allá en la aldea;
hasta ella llegaré sin contratiempo.
Creo haberme ganado mi retiro.
Pero, será posible, otro villano
que se acerca; malditos invasores.
Pues sabrán lo que vale el ser humano:
¡Venga, vamos, venid a mí, traidores!
Dispara con el láser el marciano,
anula los aéreos propulsores;
y es igual, pues le venzo por la mano,
con el mío le acierto en los motores.
Se acabó, yo he ganado la pelea.
Toca la vuelta a casa por el tiempo,
curarme el sano cuerpo malherido;
me espera la minina allá en la aldea;
hasta ella llegaré sin contratiempo.
Creo haberme ganado mi retiro.
lunes, 4 de febrero de 2013
El Barrio
El
bullicio agitado en la barriada,
augurio
del cercano amanecer,
arrebata
unos sueños de mujer.
El
torrente fugaz de la alborada
dilapida
la luz de las estrellas
y,
silente, trasforma los estores
de
la noche en múltiples colores
que
despiertan de amor a las doncellas.
Desperezadamente
sale el sol
a
calentar los áticos yacientes,
a
revivir los cuerpos complacientes,
que,
como marionetas de guiñol,
se
afanan en el vaho del crepúsculo.
Adquiere
la conciencia sus sentidos,
en
un fragor vibrante de sonidos,
en
donde la ciudad tiene su músculo.
Los
goznes y bisagras se deslizan
al
compás del portón del disparate,
zurcidas
a un bruñido escaparate,
cuando
miles de muertos analizan
el
fogoso danzar de una figura
ataviada
con rombos de arlequín,
ajeno
a la urbe, fiel a su fortín,
que
muda su rutina en aventura.
Tormenta
restallan
con sus lágrimas de espanto;
cristales
de granizo y desencanto
que
azotan entre ráfagas el mundo.
Sobre
el gélido mármol reverbera,
fugaz
en su agonía, el pensamiento
del olvido; un tañido de tormento
del olvido; un tañido de tormento
evoca
la añorada primavera.
Recostada
en la paja del pesebre,
la
memoria del nombre que no nombra
resguarda
un fatal ciprés sin sombra,
donde
duerme, ya incólume a la fiebre,
el
latido del tiempo y de la vida.
Ya
no hay dolor ni amor, ni se requiere
que
lo haya. Ya el pretérito no hiere;
ya
el presente eterniza la guarida
donde
yacen los lúgubres rastrojos
del
futuro. Quizá quede el amor
-sí, quizá quede- junto a un dolor
-sí, quizá quede- junto a un dolor
perenne
de antipáticos despojos.
Es
la causa final de nuestros males
la
furia antojadiza de los dioses,
con
sus dardos, sus égidas, sus poses,
en
su
envidia feroz a los mortales.
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