jueves, 26 de diciembre de 2013

Epopeya gongoriana

Ya no hay en Circe engaño,
sí premura en el nombre del deseo;
no hay cera, solo apaño
de cabos hasta Escila.
¡Si tuviera la astucia de Odiseo,
la esperanza del manto que se hila
y abrazara la audacia en mi camino,
de Tiresias oiría los augurios!
Y así, aún ocultos los espurios
de mi ira al desatino
en infiernos o en fosas abisales,
aislados del amparo de inmortales,
morirían a manos del valor
sufriendo de Melantio el estertor.