
de
tristeza orbitando en nebulosas
de
exóticos amores y entre ociosas
partículas
y altivos meteoritos.
Un
asteroide, réplica de mitos,
derrama
en su parábola estelar
las
lágrimas
del canto de un juglar
sobre
la sideral naturaleza
cuando
el sol que gobierna su pureza
se
convierte en gélido glaciar.
Yo
tengo el firmamento en mi cabeza,
en
un solo satélite mi ajuar
y
en todo el universo la belleza.
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